Salud

Botox, un equilibrio muy natural

Por : Moisés Martín Anaya

El bótox continúa siendo el tratamiento estético más utilizado en todo el mundo. Diez millones de personas siguen, casi veinte años después de sus primeras incursiones en el sector de la belleza, confiando en sus propiedades antienvejecimiento.

Afortunadamente, durante estos dos decenios se ha recorrido un largo camino en el que la experiencia nos ha llevado hacia el concepto de naturalidad. Las hemerotecas están llenas de rostros famosos inexpresivos. Caras de actores, presentadoras o cantantes que no denotan ni alegría, ni tristeza, por no hablar de la tirantez que se percibe en el tercio medio superior, son el resultado evidente de la toxina botulínica de tipo A llevado a sus máximos extremos paralizantes, porque lo que hace el bótox es relajar los músculos, suavizando el efecto que hacen al contraerse. Ese efecto no es otro que las llamadas arrugas de expresión, sobre todo las que aparecen en torno a la mirada, las denominadas patas de gallo y el entrecejo.

La gestualización constante a lo largo de los años nos produce estas marcas en la piel. Mediante el tratamiento con toxina botulínica no solo las disimulamos sino que evitamos que, durante el tiempo que actúa, continúe produciéndose esta mecánica envejecedora.

Una mala aplicación en la cantidad de toxina que se va a aplicar y el lugar pueden ocasionar algunos problemas al observar el resultado de esta técnica. Uno de ellos es ese rostro inalterable que se produce al aplicar más producto del necesario. El resultado es una cara que no tiene expresión y que se parece a mucho a otras que hemos visto en televisión y las revistas. La culpa la tiene la cantidad, pero también el escaso acierto en la administración, que debe estar basada en el equilibrio de los músculos elevadores y depresores, que se encuentran situados alrededor de la ceja y los ojos.

Otro problema son las asimetrías, que aunque pueden corregirse en retoques posteriores, no son nada deseables. Para evitarlas es necesario ajustar la dosis a la fortaleza particular de cada músculo de cada paciente. De las cejas para abajo, todo tiene su cierto peligro, porque hay mucha musculatura motora y en cuanto se difunda un poco más esa toxina botulínica van a provocar dichas asimetrías.

Recordemos que compartir con otras personas es peligroso y poco recomendable ya que el Botox se contamina rápidamente, que cada paciente requiere una dosis de acuerdo a su rostro , su durabilidad es de 4 a 7 meses y suele aplicarse dos veces por año. Pero lo mas importante es Las inyecciones deben ser aplicadas por un cirujano con gran conocimiento de la musculatura facial, debido a su complejidad y que, en caso contrario, puede generar pésimos resultados.

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