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Pamplona

Fundada por los romanos y atravesada por el Camino de Santiago, Pamplona es hoy una ciudad moderna y acogedora con una amplia oferta de actividades: pasear entre murallas centenarias y calles adoquinadas; descansar en parques y terrazas; saborear sus deliciosos pinchos; visitar monumentos con historia; acudir a espectáculos de primera o admirar deportes como la pelota.

Ciertamente, Pamplona le debe parte de su fama a su hijo adoptivo Ernest Hemingway, quien pasó bastante tiempo en Navarra durante la Guerra Civil española y fue un gran admirador de las fiestas de San Fermín.

Las fiestas de San Fermín comienzan el 6 de julio y duran una semana. Durante esos días, la ciudad es invadida por más de un millón de visitantes y turistas, convirtiéndose así en una de las fiestas más multitudinarias del mundo. Por supuesto, cada mañana se celebra el correspondiente encierro, en el que cientos de personas corren delante de los toros por las estrechas calles del Casco Viejo. El encierro dura solo unos pocos minutos antes de terminar en la Plaza de Toros, donde por la tarde tiene lugar la correspondiente corrida. Durante las fiestas de San Fermín también tienen lugar otros muchos eventos y actividades, como por ejemplo desfiles, exhibiciones y concursos de deportes vascos, competición de fuegos artificiales, etc.

Durante el resto del año, Pamplona o Iruña como es llamada en euskera, es una ciudad bastante tranquila. Existe un flujo constante de turistas, muchos de los cuales son peregrinos y senderistas haciendo el Camino de Santiago. Es fácil moverse en la ciudad y casi todos los lugares de interés se encuentran en el centro, a corta distancia a pie de la Plaza del Castillo.

Pamplona puede estar orgullosa de tener un hermoso Casco Viejo. Definitivamente se trata de la zona más bonita de la ciudad y donde los visitantes pasan la mayor parte de su tiempo. Cruzar por el Puente de Santa Magdalena erigido en la Edad Media y el cual era la entrada tradicional a la ciudad de los peregrinos que realizaban el camino de Santiago, es uno de los paseos mas frecuentes ya que atraviesa el río Arga y ha sido declarado monumento histórico.

Desde allí puedes dirigirte a la Catedral llamada Santa María de Pamplona, que mezcla los estilos gótico y neoclásico. Accediendo al museo de la Catedral podrás observar todo el conjunto arquitectónico y las obras de arte que se hallan expuestas. Al salir de la catedral puedes dirigirte al paseo de Hemingway, junto a la Plaza de Toros y admirar el monumento de bronce y granito realizado por Luis Sanguino en honor al escritor.

El centro histórico aglutina gran parte de las cosas que ver en Pamplona, así que continúa tu recorrido por él, conociendo la famosa Plaza del Castillo, una de las más concurridas por la vida que ofrecen sus terrazas al aire libre y por ser el lugar prioritario de actos y eventos. Es conocido el precioso quiosco situado en el centro de la plaza con su fuente adosada.

Estando en la Plaza del Castillo, puedes aprovechar para hacer una pausa en el Café Iruña, uno de los más antiguos de la ciudad fundado en 1888 y frecuentado por Hemingway. Desde aquí puedes dirigirte a la Iglesia de San Fermín que, contrariamente a lo que mucha gente cree, ¡es el auténtico patrón de Pamplona!. Y también conocer la Plaza Consistorial y el Ayuntamiento de la ciudad.

El Museo de Navarra es un museo público del Gobierno de Navarra que acoge una colección arqueológica y artística relacionada con la historia de Navarra y esta compuesta por piezas que van desde la prehistoria hasta el siglo XX. Además de algunos artefactos y mosaicos romanos, la otra atracción principal de la colección es el impresionante retrato del Marqués de San Adrián de Francisco Goya.

La Ciudadela y el Parque de la Vuelta del Castillo que la rodea, forman el área verde más grande y más importante de Pamplona. Además de pasear y hacer deporte en el parque, los edificios que quedan en pie son utilizados como centros de exhibiciones de arte y cultura. Por mencionar algunos de esos edificios: el Polvorín es el edificio más antiguo del complejo; la Sala de Armas era utilizada originalmente como almacén de artillería; el Horno era donde se cocía el pan. También hay varias esculturas en el parque de artistas como Jorge Oteiza y Faustino Aizkorbe.

Pamplona es una ciudad donde lo culinario se vive intensamente. Su posición geográfica, en el centro de la comunidad, hace de ella un auténtico compendio de gastronomía navarra. Las huertas cercanas surten toda clase de verduras como cardos, borrajas, berzas, espárragos, Pimientos de Piquillo y alcachofas que son la base de numerosos platos locales como la menestra y el acompañamiento de otros tantos guisos que, en temporada, se aderezan con toda clase de setas y hongos, muy habituales a la hora de comer. Sobradamente conocidas son también las alubias rojas y pochas. Las carnes más consumidas en la localidad son el cordero al chilindrón y la ternera o el buey a la brasa. Claro que también encontramos carne de caza como jabalí, ciervo o liebre y embutidos de cerdo entre los que destaca el famoso chorizo de Pamplona, todo un clásico entre todo aquello que hay que comer en Pamplona. En cuanto al pescado, son las truchas con jamón y el salmón del Bidasoa varios de los ejemplares más extendidos. Esta es, además, una ciudad de pinchos. La zona más habitual para disfrutar de este tipo de cocina es el Casco Antiguo, donde se localizan la mayoría de los bares de tapeo de Pamplona. En esta misma ciudad se destila además el famoso Pacharán, un licor muy recomendable para terminar de comer en Pamplona.

Mundocaribe

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