Fitness

Spinning

El spinning es un ejercicio aeróbico que se practica en bicicletas estáticas, en un lugar cerrado al ritmo de la música. Fue el ciclista y profesor norteamericano Jonathan Goldberg quien crea el spinning en 1992  y desde entonces miles de personas se han ido sumando a practicar spinning o ciclismo indoor, de forma habitual.

Al practicarse en grupo, con música y un instructor, es un ejercicio que no resulta aburrido y de hecho es muy activo de modo que puede que en una primera clase lo hayas pasado algo mal, pero una vez te acostumbras la media hora o la hora de clase se te puede pasar volando.

Lo primero que debes tener en cuenta es que durante una sesión de spinning vas a sudar mucho, por lo que la ropa ha de ser ligera, ajustada y de un tejido que deje transpirar, además  también es importante que el sillín lleve una protección para evitar rozamientos indeseables.

Lleva una toalla pequeña y de algodón, para secar el sudor durante la clase y con las mejores zapatillas: las de suela dura son fundamentales a la hora de practicar este deporte. Esto es importante, porque si no utilizas el calzado adecuado, se pueden producir deformaciones o lesiones en la musculatura y articulaciones del pie.

También necesitas hacerte con una botella de agua que pueda contener medio litro para ir bebiendo durante la sesión. Y por último y fundamental: necesitas un pulsómetro para controlar y regular los latidos de tu corazón durante el ejercicio.

Las bicis de spinning tienen distintos niveles de tensión, tiempo y resistencia, por lo que es un ejercicio adaptable a cualquier edad y sus objetivos. Los monitores profesionales pueden ir ajustando la tensión o el tiempo durante la clase.

Es imprescindible siempre que tengamos claro que antes de subirnos a una bicicleta de spinning y comencemos a pedalear sepamos que no es solo esto. El spinning requiere del movimiento de nuestro cuerpo mientras pedaleamos ya que hay momentos en los que estamos sentados, mientras que otros nos levantamos del sillín. Es por ello que uno de sus principales y primeros beneficios es que quema muchas calorías.

Si eres constante, además de tonificar y mejorar la flexibilidad de los miembros inferiores de tu cuerpo, tu mente te lo agradecerá: mejora la calidad del sueño y es uno de los ejercicios más útiles para superar el estrés o la ansiedad.

También se beneficiará tu corazón, aunque para ello ten en cuenta que las clases deben ser de intensidades diferentes, y que debes llevar a cabo un chequeo antes de comenzar esta disciplina deportiva para evitar problemas. Además de estos beneficios, la práctica habitual del spinning mejora la ventilación pulmonar.

El entrenamiento spinning se centra en la musculatura de glúteos y muslos pero al practicar spinning puede mover todo el cuerpo. Muchas mujeres se apuntan a hacer spinning precisamente porque con ellos pueden fortalecer las extremidades y los glúteos y de un modo más efectivo e incluso más rápido que con otros ejercicios como por ejemplo hacer sentadillas. Mientras se pedalea se fortalecen además los músculos de las pantorrillas, y también en la posición adecuada se trabajan los músculos abdominales, el ejercicio puede servir para perder grasa en el abdomen.

Para practicar spinning no es necesario tener una preparación física previa, porque puedes controlar la resistencia, y si te cansas, bajas la resistencia y ya está. Lo ideal es practicarlo tres o cuatro veces por semana y combinarlo con ejercicios con los que trabajes la parte superior de tu cuerpo, estiramientos y tonificación.

Si combinas spinning con una dieta adecuada y saludable, probablemente no solo estarás haciendo ejercicio, sino que además estás ocupando tu tiempo libre de una forma productiva y, al mismo tiempo, recreativa: tu círculo de conocidos crece, conoces nuevas personas e incorporas nuevos temas de conversación a tu vida.

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